Buenos Aires, 18 de octubre de 2006 - 11:33 hs. Última actualización 11:44
La Pampa Adicto al juego pidió que le prohíban entrar al casino Eduardo Decristóforis tiene 44 años y en la última década pasó más tiempo en la ruleta del Casino Club de la capital pampeana, que en su propia casa. Llegó a perder sus salarios en 40 minutos de juego.
Cansado de perder durante años su salario "en 40 minutos", un adicto al juego logró que la justicia ordenara prohibirle la entrada a un casino de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, para así no caer en la tentación de jugar.
Eduardo Decristóforis tiene 44 años y en la última década pasó más tiempo en la ruleta del Casino Club de la capital pampeana, que en su propia casa, según aseguró el hombre.
El jugador compulsivo acudió a la justicia hace unos meses, después de realizar varios tratamientos psiquiátricos y de haber intentado suicidarse en el año 2000.
"Lo que uno pierde no se mide en dinero. Uno sufre aislamiento social, pierde sus afectos y se destruye", indicó Decristóforis antes de admitir que su adicción le costó alejarse hace un año de su hija de 21 años.
El jugador contó que durante una década su único objetivo fue jugar a la ruleta. "Todos los meses me jugaba mi salario completo y lo perdía en 40 minutos. Pero lo peor que puede pasarte en un casino es ganar, porque al otro día volvés y perdés todo", admitió.
El hombre recordó que, como la mayoría de los jugadores, tomó préstamos, vendió su auto y empeñó sus salarios como empleado vial de los próximos cinco años. Además de encontrar una ayuda en la justicia, Decristóforis halló en internet a un psicólogo español, al que describe como su "cable a tierra".
"Es Juan Vicente Marín, director terapéutico de la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación. Me mandó libros, legislación, todo sobre la ludopatía", destacó.
Terra
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