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Tercera edad en actividad
El ejercicio retrasa el envejecimiento
El deporte en las personas mayores no sólo no es perjudicial, sino que proporciona numerosos beneficios tanto físicos como psicológicos; mejora el metabolismo, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la coagulación de la sangre; además normaliza las grasas y el colesterol.

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Ponerse en movimiento sin excederse(Bibliomed)
Durante mucho tiempo se pensó que el deporte podía hacer daño a las personas de la tercera edad, o que los hipertensos o quienes han sufrido un infarto no debían hacer ejercicio. Nada más lejos de la realidad. Y nada más dañino para los adultos mayores que quedarse inmóviles, no sólo para su estado físico, sino también psicológico.

Existen muchos prejuicios sobre el tema, pero la verdad es que son numerosos los beneficios de la actividad física en los mayores si se realiza con una adecuada supervisión y sin sobre exigirse.

“Los hipertensos no pueden hacer pesas, pero todos los ejercicios aeróbicos son muy buenos para ellos”, dice a Bibliomed la doctora Adela Herrera, jefa de Geriatría del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Incluso los artríticos, que tienden a no moverse, pueden hacer todo tipo de actividad física. Cuando hay dolor, deben hacer ejercicios pasivos, es decir, realizados por un especialista que mueve las articulaciones del paciente, hasta lograr la tonicidad muscular. Y entonces comenzar con los ejercicios activos.

La actividad física en la tercera edad mantiene en buenas condiciones el corazón, y esto mejora el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, que reciben más sangre y, por lo tanto, el oxígeno que necesitan: “También mejora el metabolismo, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la coagulación de la sangre; además normaliza las grasas y el colesterol”, acota la profesional.

Incluso, retrasa la pérdida de los reflejos y de masa muscular, la que puede recuperarse con un ejercicio bien dirigido. Y es la mejor forma de combatir el estrés y las tensiones: “El ejercicio ayuda a retrasar el envejecimiento y hace que los mayores estén menos propensos a enfermarse. No alarga la vida, pero mejora la calidad de ésta, ya que la persona se mantiene autosuficiente en los quehaceres diarios y eso reafirma su autoestima”, concuerda Patricio Rodríguez, profesor de Educación Física de la Escuela del Adulto Mayor de Providencia (Chile).

Las funciones psicológicas y sociales también se ven beneficiadas, ya que se oxigena mejor el cerebro, por lo que la persona se mantiene más alerta y mejora el equilibrio, la coordinación y la socialización: “Como normalmente se realiza con otras personas, constituye una actividad gratificante y recreativa”, explicó Rodríguez.

Además, el ejercicio físico combate los grandes padecimientos de las personas de edad: insomnio, estreñimiento, soledad y melancolía.

En la tercera edad se deben estimular todos los movimientos que se utilizan en las actividades corrientes de la vida, como sentarse, levantarse, subir y bajar escaleras, colocar objetos a diferentes alturas o caminar: “Todo esto tiene que ver con la capacidad de orientarse en el espacio, determinar distancias exactas o realizar actividades dinámicas coordinadas”, explica la especialista Adela Herrera.

Eso sí, hay que tomar en cuenta que la mayoría de los deportes pueden ser practicados sin problemas por los adultos mayores, aunque con los cuidados necesarios: “Sólo se vuelven peligrosos cuando se intenta competir, sin tener en cuenta las limitaciones propias del envejecimiento fisiológico”, dijo Patricio Rodríguez, profesor de Educación Física.

Además, si algún ejercicio causa dolor, se debe suspender y consultar al médico: “Los síntomas de alarma suelen ser: dificultad respiratoria o dolor torácico diferente al habitual del ejercicio, taquicardia, vértigos o mareos, dolores de cabeza durante la actividad o calambres frecuentes”, recomendó la doctora Herrera.

Si la persona no ha realizado deporte antes, debe comenzar de a poco y siempre es bueno realizar algunos ejercicios de elongación antes y después de la actividad, para evitar lesiones.

El problema cuando una persona tiene una dolencia es que evita mover justamente la parte afectada y eso acarrea posteriormente mayor dolor por desuso. La articulación se atrofia y se genera un círculo vicioso: “Por eso, lo importante es perder el miedo a moverse. El ejercicio es una inversión a largo plazo que se aconseja en todas las edades y que asegura un buen envejecimiento”, afirma la geriatra.


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