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Buenos Aires, 26 de marzo de 2003 - 18:12 hs. Última actualización 14:31
El análisis de Julio Nudler Duhalde sólo hará anuncios simpáticos antes de elección Abrir el corralón, dar un plus a los jubilados, bajar el IVA. El Gobierno quiere que la crisis y sus secuelas aparezcan lo menos posible en la campaña. Mientras tanto, la caída en picada del dólar complica la marcha de la economía sin que los salarios y el consumo se recuperen.
Sólo medidas simpáticas. Esta parece ser la consigna económica del gobierno de Eduardo Duhalde para las pocas semanas que le restan. Se habla de abrir del todo el corralón, de una paga no contributiva para los ancianos, de rehabilitarle el acceso al crédito a las empresas, de permitir que se cancelen las deudas con el exterior, y se reduce el IVA para compras con tarjeta.
Mientras tanto, y burlando los pronósticos de casi todos los economistas, y los del propio equipo oficial, el dólar siguió cayendo, en un descenso que hasta ahora provoca más inconvenientes que beneficios. Por el momento se comprueba que la baja del tipo de cambio no es acompañada por los precios internos.
Esto da la razón a los cerebros de Economía: cuando se oponían a permitir que el dólar se replegara, afirmaban que era ilusorio esperar que con ello aumentaría el poder de compra de los salarios y crecería la demanda interna. Hay demasiado poca competencia en los mercados de bienes como para esperar que eso suceda.
Obviamente, en manos de alguien queda la diferencia. Lo que se está viendo, según los expertos, es una recomposición de márgenes en los sectores que, hace un año, no pudieron trasladar a precios todo el aumento de sus costos. Por tanto, están recuperando rentabilidad.
Sin embargo, aunque el poder adquisitivo del salario no repunta, y en realidad sigue declinando paulatinamente con el incremento del costo de vida, la remuneración del trabajo sí se eleva medida en dólares. Esto erosiona la competitividad externa, ganada casi exclusivamente en base a la pulverización del salario tras la devaluación.
El problema no es parejo para todos los sectores de productos transables (los que se exportan o importan), pero ya se manifiesta en algunos, que además deben prepararse para enfrentar subas en las tarifas energéticas. Especialmente estrechos son los márgenes con Brasil porque la relación peso/real es ya mucho menos propicia.
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Terra
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